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Declaración de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Irak, 23 de marzo de 2010

El Consejo Municipal de Cooperación y Solidaridad Internacional, reunido en Xixón, el 23 de Marzo de 2010, acuerda sumarse a la Declaración de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Irak (CEOSI), suscrita también por distintas organizaciones políticas, sindicales y sociales.

La declaración dice así:

En marzo de 2010 se conmemora el inicio de un nuevo año de ocupación militar de Iraq, el octavo. En estos días rememoramos lo que fue un acto ilegal de agresión basado en mentiras, un acto que sumió a los hombres y mujeres de Iraq en una etapa aciaga de su Historia, de extrema violencia y de diáspora, de desmantelamiento de las instituciones y de destrucción del tejido social del país, de máxima desposesión material y de negación de su identidad colectiva. Rememoramos igualmente, como patrimonio común, la protesta internacional masiva ante la agresión de marzo-abril de 2003, que alentó durante semanas la esperanza de poder torcerle el brazo a los designios de saqueo, muerte y revancha de Bush, Blair, Aznar y otros muchos. Hoy Iraq sigue siendo un país ocupado y nada en el horizonte inmediato permite imaginar una solución inmediata a la situación creada por los ocupantes hace siete años, salvo la propia capacidad y el tesón de los mismos iraquíes de desbaratar los planes urdidos contra ellos y recuperar su presente y su futuro.

La llamada "estabilidad" de Iraq se sustenta en el exterminio de sectores y comunidades del país, en la mayor y más rápida diáspora de la Historia reciente. El sometimiento de Iraq ha costado centenares de miles de muertos, hasta un millón según han estimado prestigiosas instituciones internacionales. Según Naciones Unidas, durante 2005 y 2006 hasta cien iraquíes eran asesinados al día por escuadrones de la muerte vinculados a las nuevas autoridades iraquíes y, por ende, directa o indirectamente, a las fuerzas de ocupación. Más de 10.000 iraquíes siguen detenidos por EEUU y otros 30.000 han sido transferidos a las nuevas autoridades iraquíes; la tortura y la pena de muerte se aplican a diario en el país.

El terror y la represión, el empobrecimiento generalizado y la falta de cualquier expectativa de futuro han forzado a más de cinco millones de iraquíes a abandonar sus hogares desde el inicio de la ocupación. De nuevo según Naciones Unidas, en 2010 2,8 millones de iraquíes siguen desplazados dentro de su país y otros 2,3 millones son refugiados en el exterior. Iraq es el país del mundo con mayor número de personas que han tenido que abandonar sus hogares, el 16% de su población, el porcentaje también más alto del planeta. Pese al constante deterioro de sus condiciones de vida, solo un porcentaje exiguo de los refugiados o desplazados iraquíes ha retornado a sus hogares en los dos últimos años. La vida cotidiana de los iraquíes está sometida a las privaciones más esenciales y a la arbitrariedad de una nueva casta dominante, corrupta e inoperante, aupada al poder por los ocupantes sobre criterios sectarios, socios indeseables de las compañías multinacionales y de los regímenes vecinos, sostenidos por el terror y el oscurantismo. Hoy Iraq ni tan siquiera aparece ya en la lista de Desarrollo Humano que presenta cada año Naciones Unidas: a EEUU y a sus aliados internos no les interesa que se sepa que uno de los países más ricos del planeta y con apreciables niveles de desarrollo social mantiene hoy indicadores ínfimos en educación, sanidad, abastecimiento de agua potable o luz, y economía. Iraq es el cuarto más país corrupto del mundo: según datos oficiales, la cantidad de dinero "perdonado" por el propio Gobierno iraquí en 2008 a cargos públicos encausados por delitos de corrupción fue de 9.000 millones de euros; la cantidad robada total se desconoce. Por las manos de Ahmad Chalabi, la persona que determinaba quién podía y quién no podía presentarse a las elecciones de marzo, pasan forzosamente todas las transacciones financieras de Iraq. Nadie sabe "nadie percibe" a dónde van parar los ingresos por la venta de petróleo, un sector estratégico que está siendo privatizando a hurtadillas. Imaginar que en este contexto los iraquíes puedan votar libremente es cinismo. Sin una supervisión internacional satisfactoria, EEUU y la UE dan por buenas las elecciones del 7 de marzo con el único fin de legitimar las instituciones impuestas por la ocupación y negar la catástrofe que ha supuesto para Iraq la invasión de 2003. Las recientes elecciones, como todo el proceso político auspiciado por EEUU, son ilegales al derivar de un acto de agresión militar y de la ocupación, como señala el Derecho Internacional. Además, las elecciones han estado precedidas de innumerables irregularidades, la mayoría de ellas derivadas de la determinación de Irán y de sus socios internos de anular las candidaturas no sectarias y más nacionalistas, calificadas falsamente como ¿baasistas¿. De los 1,4 millones de potenciales votantes en el exterior, solo han ejercido su derecho 270.000 iraquíes. Las denuncias de irregularidades dentro y fuera del país confirman la insolvencia del proceso y niegan el último argumento de EEUU para justificar la invasión: la democratización de Iraq. La falta de un claro vencedor y las acusaciones de fraude abren un largo período de inestabilidad interna en el país, que agudizará más los problemas cotidianos de los iraquíes y generará más violencia.

El sector anti-ocupación ha llamado a la abstención, pero sin interferir militarmente el día de votación. A pesar de las limitaciones indicadas, la notable abstención, el significativo voto a las candidaturas no sectarias y la clara derrota de la lista pro-iraní del Consejo Supremo Islámico de Iraq y de Muqtada as-Sáder son expresión del hartazgo del pueblo iraquí por la prolongación de la ocupación y el sectarismo. Hoy permanecen en Iraq casi 100.000 efectivos estadounidenses y EEUU espera poder establecer con el nuevo gobierno surgido de las elecciones de marzo de 2010 un acuerdo que garantice una tutela estratégica sobre el futuro de Iraq: la embajada de EEUU en la denominada "Zona Verde" de Bagdad será la de mayor número de funcionarios en todo el mundo. La alternativa parece ser la tutela "igualmente nefasta" de Irán (el 65% de los iraquíes muestra su rechazo al papel de Irán en su país), cuando no un condominio entre Washington y Teherán, siempre a costa de la soberanía, la identidad y los derechos de los hombres y mujeres de Iraq. La única alternativa a la actual situación es asociar a la completa salida de las tropas de ocupación el desmantelamiento del régimen impuesto tras la invasión y la reconstrucción democráticas, no sectaria y social, de las instituciones iraquíes. La resistencia iraquí ha ido convergiendo en cuatro Frentes militares que, desde julio de 2009, debaten la creación de un consejo de coordinación. Sus programas coinciden esencialmente y expresan los deseos mayoritarios de los iraquíes: la legitimidad de la resistencia según el Derecho Internacional, la condena de los atentados contra iraquíes, el rechazo al reparto sectario del poder y la defensa de un Iraq totalmente soberano, democrático y unido. El próximo junio la CEOSI convocará en Gijón el primer encuentro internacional, público y unitario, de las principales corrientes de la resistencia iraquíes, un encuentro que tiene como objetivos animar el proceso de convergencia del campo anti-ocupación y favorecer la apertura a la comunidad internacional de quienes ofrecen la única alternativa para Iraq: resistencia, soberanía y reconstrucción integradoras del país.

En Gijón / Xixón, a 23 de marzo de 2010.